Miércoles, 09 de mayo de 2012

Diócesis de Zárate-Campana. La ciudad de Zárate fue sede de la Jornada diocesana y las Fiestas Patronales de la Virgen de Luján

ZÁRATE, sábado 5 de mayo
En Zárate tuvo lugar la jornada pastoral diocesana y las fiestas patronales de la diócesis. Con impronta de preparación a la apertura del Año de la Fe, el sábado 5 del corriente la diócesis de Zárate-Campana tuvo su Jornada pastoral y celebró sus fiestas patronales, en la solemnidad (trasladada) de Nuestra Señora de Luján, que tiene lugar el 8 de mayo.

En BARADERO. Asistencia a la misa en honor de Ntra. Sra. de Luján
Procesión de Ntra. Sra. de Luján
Procesión en Ntra. Sra. de Luján Pquia. de Baradero
Llegada de la procesión al templo de Ntra. Sra. de Luján Baradero
Mons. Oscar Sarlinga concurrió tanto a la jornada diocesana, desde la mañana, en la cual visitó a todas las áreas pastorales reunidas, como a la procesión y a la celebración de la Santa Misa, que presidió, con la concelebración de decenas de sacerdotes, la presencia de 10 diáconos permanentes y los seminaristas del Seminario “San Pedro y San Pablo”.  Fue notable que se hiciera una pre-peregrinación a Luján por las calles de la ciudad, en una nutrida caravana que comenzó en horas tempranas del sábado 5, y recorrió 106 cuadras (10.6 km) uniendo entre sí todas las sedes parroquiales de la ciudad., hasta converger, para la misa, junto al atrio de la iglesia del Carmen, sobre la plaza B. Mitre.
El Intendente municipal, Sr. Osvaldo Caffaro, se hizo presente en la celebración eucarística, junto con su sra. esposa y gabinete.
 Como ha venido haciéndose conforme al Plan Pastoral, desde el año 2006, se celebra la Fiesta Patronal Diocesana en la ciudad o región que será sede de la “Misión Joven” de ese año, y se comienza el día en que se honra a la Virgen de Luján, con encuentros y reuniones pastorales, desde las 09.00 hasta la misa. Este año también tuvo lugar el encuentro de las distintas Caritas parroquiales, en el colegio “San Pablo” de Zárate, a los fines de presentar las orientaciones de la asamblea federal de Caritas en Santa Fe, y también la jornada de Juventud, en la que se distinguió “Jóvenes”, “Vocacional” y “Universitarios” (estos últimos con el lema: “La verdad brota de la tierra”, del salmo 85).
El año pasado, dicha “Misión Joven” tuvo lugar en Pilar (Nuestra Señora del Pilar) como antes lo tuvo en Campana, Maquinista Savio, Baradero, Escobar, San Antonio de Areco (para los festejos del Bicentenario), la de Pilar, ya citada, y este año, por primera vez, en la ciudad de Zárate, donde las parroquias de Nuestra Señora del Carmen (junto con la vicaría de Nuestra Señora de Fátima), Nuestra Señora de Luján, María de Nazaret y San José Obrero asumieron colaborar con la “Misión Joven” que tendrá lugar a inicios de octubre, y que ha comenzado a prepararse ahora, también con el sentido de la apertura del Año de la Fe, que en la diócesis tendrá lugar el sábado 13 de octubre.
Los sacerdotes de la parroquia de Ntra. Sra. del Carmen, Mons. Ariel Pérez, el Pbro. Eduardo Mussato y el Pbro. Adrián Lázaro coordinaron la preparación pastoral de este acontecimiento diocesano, con la colaboración de muchos. De hecho, desde Zárate parte el inicio de la peregrinación del Pueblo de Dios a Luján (en noviembre) y para estas fiestas patronales
La Caritas, con Mons. Ariel Pérez, la Sra. Margarita Andreini y colaboradores del consejo diocesano, la Delegación de Juventud, con el Pbro. Hugo Lovatto, secretariado general y áreas juveniles (tales como el área de “Partida” y de “Jornada” entre otros), la Delegación de catequesis, con el Pbro. Fernando Crevatín y la junta diocesana, la Delegación de migrantes e itinerantes, con el Pbro. Alfredo Meóniz y su grupo colaborador, la Delegación de Misiones (que dirige Mons. Marcelo Monteagudo) y muy numerosos sacerdotes, diáconos permanentes y fieles laicos y laicas han colaborado en especial para estas Jornadas festivas, a las cuales la participación fue mucho mayor aún que la esperada. Grupos de jóvenes del partido de Pilar, de Escobar, de Campana y de Zárate mismo colmaron las calles, con mucha gente del lugar, y también grupos de alumnos de los colegios de San Pablo, San Francisco de Asís y Santo Tomás de Aquino, este último de Campana. Asociaciones de fieles, sociedades de vida apostólica y miembros de institutos religiosos, entre las cuales las Hnas. Misioneras de la Caridad, de la Madre Teresa,  así como las religiosas de la Santa Cruz, con la participación del colegio de la Sagrada Familia, laicos y laicas consagrados, muy numerosas familias, dieron a la jornada pastoral y al día de la Virgen una significación que llamó la atención en la ciudad.
En días pastorales también se honró a la Virgen en Baradero (Pquia. de Nuestra Señora de Luján), en una misma parroquia de Zárate, con el mismo título, en Nuestra Señora de Luján y los Santos Apóstoles Pedro y Pablo (Campana) y en Nuestra Señora de Luján y San José Obrero (en Zelaya, Pilar).

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Sábado, 21 de abril de 2012

Fiesta Patronal diocesana en Zárate el sábado 5 de mayo

La Misión Joven tendrá lugar en Zárate en este 2012 y la antecede la fiestra patronal de la Virgen de Luján en dicha ciudad, que presidirá Mons. Oscar Sarlinga. La delegación de migrantes e itinerantes colaborará más directamente con la misión juvenil.


Véase: obispadozaratecampana.org
Puede leerse también en: padrenuestro.net

Diócesis de Zárate-Campana

El día sábado 5 de mayo, tal como lo ha asumido la diócesis en su proyecto pastoral,  a partir de la mañana de ese día se tendrá encuentro de jóvenes –los primeros convocados para la misión 2012-, de Caritas y de distintas áreas pastorales específicas. A las 16 será celebrada la eucaristía, presidida por el obispo Mons. Oscar Sarlinga, en el atrio de la histórica iglesia de Nuestra Señora del Carmen, con la misa de la festividad de Nuestra Señora de Luján (por traslado del día 8 a las vísperas del domingo más cercano). Como viene haciéndose desde el año 2006, en el cual el consejo presbiteral y el naciente consejo pastoral convinieron en la centralidad de la comunión y la misión como ejes de toda la pastoral, ha dado en celebrarse la fiesta patronal diocesana en la ciudad o región elegida ese año como sede de la “Misión Joven” anual. El pasado año 2011 dicha “Misión Joven” tuvo lugar en Pilar (Nuestra Señora del Pilar) como antes lo tuvo en Campana, Maquinista Savio, Santiago del Baradero, Belén de Escobar, San Antonio de Areco (esta última para los festejos del Bicentenario), la de Pilar, ya citada, y este año 2012 se ha elegido la ciudad de Zárate. Por otra parte, como sabemos, durante el año hay también distintas misiones juveniles y en especial durante los meses de enero y febrero, pertenecientes a distintos grupos misioneros parroquiales, o de asociaciones de fieles, o de otras instancias de Iglesia, los cuales lo hacen de conjunto con la delegación de Misiones.

 

La delegación de pastoral de Juventud, junto con los párrocos de la ciudad de Zárate, han comenzado la organización de esta “Misión diocesana” 2012, que tendrá lugar a inicios de octubre, la cual tiene carácter de tal porque reúne a los jóvenes misioneros de distintos lugares y parroquias de la diócesis, los cuales cada año se tornan más numerosos y están mejor preparados, tanto por la delegación de pastoral de Juventud como la delegación de Misiones, y por sus propias parroquias, siendo actualmente unos 500 estables. Este año la convocatoria apunta a ser mayor, siendo también de destacar que crece de año en año la participación y empeño misionero de los padres y madres de familia, ya sea de los mismos jóvenes misioneros, o bien otros, así como el “equipo de apoyo” de la parroquia recipiendaria del gesto misional.

 

El Obispo pidió también a los principales organizadores y a los jóvenes se haga el esfuerzo de visitar y también convocar (“pues la fe se fortalece dándola”, dijo, citando la Redemptoris Missio de Juan Pablo II) al gran ámbito de la misión diocesana a los “migrantes e itinerantes”. Recordó Mons. Sarlinga que la diócesis de Zárate-Campana constituye una porción del Pueblo de Dios que cuenta con gran cantidad de migrantes e itinerantes,  ya lo sea por la inmigración histórica, por la actual inmigración de hermanos y hermanas de las provincias del interior del país (sobre todo por razones de trabajo), y en especial de los países vecinos, muy en particular de Paraguay y de Bolivia.

 

La delegación de “migrantes e itinerantes” de Zárate-Campana y colaboradores provenientes de las distintas parroquias, han hecho un proyecto orgánico que está cumpliéndose con oración, presencia, caridad social, y dedicación por estos hermanos y hermanas a quienes por un lado se ayuda en todo lo posible a la integración, y por otro también se alienta a mantener sus valores en lo que tienen de auténticos, de cristianos (que lo son en mayoría, aunque muchos alejados de la práctica religiosa) y también en sus costumbres legítimas y en su lengua (muchos paraguayos y descendientes hablan y comprenden el guaraní, y lo hablan en sus familias, y también muchos de los inmigrantes bolivianos, procedentes en su mayoría de Potosí, hablan el quichua). El asesoramiento jurídico para la documentación, para el trabajo, y sus derechos, son también objeto de los desvelos de la delegación, así como las festividades típicas, y la organización del “Día del Inmigrante” (que lo es por decreto presidencial en nuestro país) el día 8 de septiembre, para el que convocamos a todos quienes estén interesados en colaborar a esta integración a la misa en la iglesia concatedral de Belén de Escobar, y asimismo a los festejos posteriores, que tendrán mucho de lo típico de estas distintas comunidades y colectividades.



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Atención: lunes a viernes, de 9 a 13,
Tel 03489 422817- 426606 líneas rotativas, interno 37
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Lunes, 16 de abril de 2012

La diócesis de Zárate-Campana concentra su participación para la Divina Misericordia en Garín

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CELEBRACION EUCARISTICA EN JESUS MISERICORDIOSO

En nuestra diócesis se celebró el Domingo de la Divina Misericordia, y en especial en Garín, en la parroquia de “Jesús Misericordioso”, donde una multitud participó de la procesión, festiva, orante, comunitaria, la cual partió desde la parroquia matriz, la de Santa Teresa de Jesús, en Garín “Centro” hasta el epicentro del populoso barrio donde se encuentra el templo dedicado a la Misericordia Divina, consagrado en 2007 y confiado pastoralmente por el Obispo a los Discípulos de Jesús y San Juan Bautista. Mons. Oscar Sarlinga celebró la eucaristía, acompañado de Mons. Santiago Herrera, del P. Salatiel, dj, cura párroco, del P. Juan de Dios, dj. cura párroco de Santa Teresa de Jesús, y del Pbro. Pablo Iriarte, antiguo párroco de Garín.También participaron de la celebreación las Hnas. Discípulas de Jesús y las Hnas. de Cristo Rey, quienes tienen el colegio católico de la zona.  La novena había sido muy participativa y realizada según áreas pastorales, y se había celebrado ya la Misa de la solemnidad en la medianoche entre el sábado y el domingo, a iglesia llena, y también a las 7.30 de ese mismo día. Digno es notar que muy numerosas personas se acercaron al sacramento de la reconciliación.

La parroquia de Jesús Misericordioso cuenta con todos los servicios pastorales, evangelización, catequesis, juventud católica, scouts, caridad institucionalizada, y grupo misionero. Más aún, la impronta de la parroquia es de misionariedad. La populosa barriada es una de las que cuenta con más cantidad de inmigrantes paraguayos, o ciudadanos argentinos de ese origen (hijos o nietos), en especial en algunas de sus zonas, como la correspondiente a la capilla de San Cayetano. Nuestro Obispo irá de visita a dicha capilla, para celebrar la eucaristía en el día de San Cayetano (las vísperas) acompañado por el nuevo responsable de la pastoral de la comunidad paraguaya.

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Martes, 20 de marzo de 2012

El redespertar del diaconado permanente en la diócesis de Zárate-Campana tuvo otra expresión en la ordenación del 17 de marzo

glesia catedral de Santa Florentina, sábado 17 de marzo, a las 19 horas.

 
 
 
Ordenaciones diaconales en la diócesis
La dimensión familiar del diácono permanente ejerce una incidencia fundamental en la promoción de la vocación universal a la santidad (vocación cristiana) a las vocaciones específicas en la Iglesia, y en especial de las vocaciones sacerdotales. Uno de los signos de la autenticidad del redespertar de las vocaciones al diaconado permanente es que se dé de par con un rederspertar y crecimiento de las vocaciones sacerdotales y religiosas.
Nuestro Obispo diocesano, Mons. Oscar Sarlinga, ordenó diáconos (permanentes) a los acólitos Pedro D. Bruno y Sergio Pandiani, incorporados a la comunidad parroquial de Santa Florentina (parroquia y catedral) de Campana. Los ordenados fueron acompañados de sus respectivas esposas, hijos e hijas, familiares, amigos y feligresía en general, con una notable asistencia de jóvenes, entre otras cosas debido al compromiso en la pastoral juvenil y misionera de los jóvenes hijos e hijas de los actuales diáconos. Los padres del diácono Pandiani también asistieron, y en general la celebración se dio en medio de la alegría de la comunidad de la iglesia catedral, que en los últimos años ha tenido la gracia de asistir a numerosas ordenaciones, en especial de presbíteros.
Ambos diáconos realizaron su debida preparación conforme a la Ratio en la escuela de ministerios de la diócesis, cuyo director es Mons. Dr. Santiago Herrera, también pro-vicario general y rector del Seminario, con la colaboración de numerosos profesores de entre destacados miembros del presbiterio diocesano, también muy formado. Gracias a Dios asistimos a un crecimiento e incluso florecimiento de vocaciones específicas dentro de nuestra Iglesia particular. Una de ellas es el diaconado permanente, y no menos lo son las distintas vocaciones específicas dentro del laicado, sin olvidar que la misión del laico es “consagrar el mundo”, con la palabra y el testimonio en medio de las realidades cotidianas (como lo dice la introducción de la Christifideles laici, de Juan Pablo II). Participaron de la celebración numerosos sacerdotes, entre los cuales Mons. Edgardo Galuppo, Mons. Santiago Herrera, el Pbro. Hugo Lovatto, cura párroco, Mons. Marcelo Monteagudo, el Pbro. Nestor Villa, el Pbro. Pablo Iriarte, el Pbro. Mauricio Aracena, el Pbro. Rodrigo Domínguez, junto a una gran parte de los diáconos permanentes de la dióceesis (17) que asistieron a la ceremonia, y numerosos seminaristas del Seminario “San Pedro y San Pablo”.
La próxima ordenación al diaconado permanente tendrá lugar el 25 de marzo, día en que será ordenado el acólito Darío Arreguy, en la parroquia de Nuestra Señora de las Gracias, de Pilar.
Las lecturas de las ordenaciones diaconales en la iglesia catedral fueron las del Domingo IV de Cuaresma, ciclo B: 2Cro 36,14-16.19-23; Sal 136; Ef 2,4-10; Jn 3,14-21.
La ceremonia fue televisada en directo por Cable Visión, y transmitida por FM Radio “Santa María”.
Luego de la ordenación, y de los numerosos saludos que recibieron los neo-diáconos, tuvo lugar el ágape comunitario, muy concurrido, en las instalaciones del Club de bomberos de la ciudad de Campana.
En una próxima actualización presentaremos la homilía completa de S.E. Mons. Oscar Sarlinga.

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Domingo, 11 de marzo de 2012

Nuestro Obispo exhorta a los decanos de la diócesis a profundizar con los sacerdotes el estudio de Porta fidei de S.S.Benedicto XVI en preparación a los actos diocesanos por el inicio, en octubre, del Año de la Fe

Lo hizo en la homilía del domingo pasado en la iglesia catedral y al mismo tiempo en mensaje que dirigió a cada uno de los decanos. Y esto en vistas de los aportes que se esperan de los decanatos con la finalidad de estudiar qué reformas necesiten hacerse al Plan pastoral diocesano, el cual cumplió sus fructíferos tres años, y ha sido prorrogado con la finalidad de tratar temáticas en la próxima reunión de clero. Anunció también el Obispo la renovación de la “Mesa pastoral” del consejo de pastoral, con integrantes laicos, diáconos permanentes y delegados de áreas pastorales de la diócesis. Los ejes de la comunión orgánica y la misionariedad de nuestro Plan pastoral nos recuerdan que la unión primordial es con Cristo, en y desde la Eucaristía, y el ser-Misión es el Nombre mismo de la Iglesia, de la que formamos parte. La dimensión misionera, por otra parte, ha de caracterizar a “toda la pastoral”, y esto vale para la pastoral ordinaria, dijo, cuyo título “ordinaria”, la hace tanto más importante porque es la básica, es la entrega en la caridad pastoral que corresponde a cada uno de los bautizados, cada uno según su vocación y elección, a los consagrados y consagradas y a los Pastores, como sacerdotes, como imágenes vivientes de Cristo Sacerdote, o “sacerdotes según el Corazón de Cristo”. Los distintos consejos pastorales en la diócesis encontrarán en “Porta fidei” un motivo de renovación espiritual y renovado ardor misionero.

 

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Festividades Inmaculada Concepción

 

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Imagen del Beato Juan Pablo II en Campana

 

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La Cruz nos llleva a la Resurrección

Al mismo tiempo, Mons. Oscar  volvió a pedir una entera renovación de los corazones en la Cuaresma, y para ello recordó haberse referido de modo especial a la perenne “novedad” que recrea la fe, en nuestro interior, la virtud teologal de la fe, y la “fe vivida”, el “credere in Deum” de San Agustín, para reencaminarnos cada día en Cristo, Camino. Recordó para eso su primera homilía en la diócesis, el día de su toma de posesión, en la cual nos afirmaba:

“La continua “novedad” del cristianismo radica en que es acontecimiento de la salvación, que renueva interiormente en Cristo a la humanidad, transformando al ser humano desde su “ser interior” más profundo: el “corazón”, entendido éste en sentido bíblico. Ya en el Génesis vemos que Dios había prometido salvar a los hombres. Y lo realizó en Cristo, su Hijo. Como afirma la segunda lectura que acabamos de proclamar, “(…) todas las promesas de Dios encuentran su “sí” en Jesús” (II Cor 1,18-22). Para “ver” esa salvación actuante, para ver al Cristo viviente, es preciso el don de la fe, los “ojos de la fe”.

El Evangelio (…) nos muestra la fe de unos hombres que recurren a Jesús como única salvación: “(…) levantaron el techo sobre el lugar donde Jesús estaba, y haciendo un agujero descolgaron la camilla con el paralítico” (Mc 2,1-12). Pedían al Señor la curación, tan ansiada, de este último. Y lo único con lo cual contaban era su fe.

Ocurre que la fe es “puerta” -como la llama santo Tomás de Aquino-. Siendo ella misma un don de Dios, es “puerta” de las virtudes, de los dones del Espíritu y de las gracias, también de la gracia de la sanación –y en especial de la sanación espiritual, tan fundamental-.

Por Jesús -vuelve a afirmar la carta de san Pablo- “(…) decimos “Amén” a Dios, para gloria suya”· (II Cor 1,20), de tal manera que cuando realmente le permitimos a Cristo obrar en nuestra vida, con el poder vivificante de su Espíritu, no podemos dejar de exclamar, como las palabras finales del Evangelio: “Nunca hemos visto nada igual”. Para obrar maravillas en nosotros, el Señor nos pide la fe, y a la vez quiere dárnosla. Esa fe que abre puertas de par en par a la esperanza –sin la cual la vida nuestra perdería sentido- y a la caridad, esto es, ese Amor que proviene de Dios, Amor plenificante del ser humano, Amor que transforma la vida humana y nos abre fecundamente a la Trascendencia. Es Cristo quien nos da ese Amor, y al mismo tiempo ese Amor nos hace contemplar, con los ojos de la fe, el Rostro de Cristo”.

En AICA

Algunos puntos destacados de “Porta fidei” en el anuncio de la convocación del Año de la Fe

1.«La puerta de la fe» (cf. Hch 14, 27), que introduce en la vida de comunión con Dios y permite la entrada en su Iglesia, está siempre abierta para nosotros. Se cruza ese umbral cuando la Palabra de Dios se anuncia y el corazón se deja plasmar por la gracia que transforma. Atravesar esa puerta supone emprender un camino que dura toda la vida

La necesidad de la fe ayer, hoy y siempre

2.- Profesar la fe en la Trinidad –Padre, Hijo y Espíritu Santo –equivale a creer en un solo Dios que es Amor (cf. 1 Jn 4, 8): el Padre, que en la plenitud de los tiempos envió a su Hijo para nuestra salvación; Jesucristo, que en el misterio de su muerte y resurrección redimió al mundo; el Espíritu Santo, que guía a la Iglesia a través de os siglos en la espera del retorno glorioso del Señor.

3.- Sucede hoy con frecuencia que los cristianos se preocupan mucho por las consecuencias sociales, culturales y políticas de su compromiso, al mismo tiempo que siguen considerando la fe como un presupuesto obvio de la vida común. De hecho, este presupuesto no sólo no aparece como tal, sino que incluso con frecuencia es negado. Mientras que en el pasado era posible reconocer un tejido cultural unitario, ampliamente aceptado en su referencia al contenido de la fe y a los valores inspirados por ella, hoy no parece que sea ya así en vastos sectores de la sociedad, a causa de una profunda crisis de fe que afecta a muchas personas.

No podemos dejar que la sal se vuelva sosa y la luz permanezca oculta (cf. Mt 5, 13-16). Como la samaritana, también el hombre actual puede sentir de nuevo la necesidad de acercarse al pozo para escuchar a Jesús, que invita a creer en él y a extraer el agua viva que mana de su fuente (cf. Jn 4, 14).

4.- Debemos descubrir de nuevo el gusto de alimentarnos con la Palabra de Dios, transmitida fielmente por la Iglesia, y el Pan de la vida, ofrecido como sustento a todos los que son sus discípulos (cf. Jn 6, 51). Creer en Jesucristo es, por tanto, el camino para poder llegar de modo definitivo a la salvación.

Vigencia y valor del Concilio Vaticano II

5- Las enseñanzas del Concilio Vaticano II, según las palabras del beato Juan Pablo II, «no pierden su valor ni su esplendor. Es necesario leerlos de manera apropiada y que sean conocidos y asimilados como textos cualificados y normativos del Magisterio, dentro de la Tradición de la Iglesia. […] Siento más que nunca el deber de indicar el Concilio como la gran gracia de la que la Iglesia se ha beneficiado en el siglo XX. Con el Concilio se nos ha ofrecido una brújula segura para orientarnos en el camino del siglo que comienza». Yo también deseo reafirmar con fuerza lo que dije a propósito del Concilio pocos meses después de mi elección como Sucesor de Pedro: «Si lo leemos y acogemos guiados por una hermenéutica correcta, puede ser y llegar a ser cada vez más una gran fuerza para la renovación siempre necesaria de la Iglesia».

La renovación de la Iglesia es cuestión de fe

6. La renovación de la Iglesia pasa también a través del testimonio ofrecido por la vida de los creyentes: con su misma existencia en el mundo, los cristianos están llamados efectivamente a hacer resplandecer la Palabra de verdad que el Señor Jesús nos dejó.

7.- En esta perspectiva, el Año de la fe es una invitación a una auténtica y renovada conversión al Señor, único Salvador del mundo. Dios, en el misterio de su muerte y resurrección, ha revelado en plenitud el Amor que salva y llama a los hombres a la conversión de vida mediante la remisión de los pecados (cf. Hch 5, 31). Para el apóstol Pablo, este Amor lleva al hombre a una nueva vida.

La fe crece creyendo

8. «Caritas Christi urget nos» (2 Co 5, 14): es el amor de Cristo el que llena nuestros corazones y nos impulsa a evangelizar. Hoy como ayer, él nos envía por los caminos del mundo para proclamar su Evangelio a todos los pueblos de la tierra (cf. Mt 28, 19). Con su amor, Jesucristo atrae hacia sí a los hombres de cada generación: en todo tiempo, convoca a la Iglesia y le confía el anuncio del Evangelio, con un mandato que es siempre nuevo. Por eso, también hoy es necesario un compromiso eclesial más convencido en favor de una nueva evangelización para redescubrir la alegría de creer y volver a encontrar el entusiasmo de comunicar la fe.

9.- La fe, en efecto, crece cuando se vive como experiencia de un amor que se recibe y se comunica como experiencia de gracia y gozo. Nos hace fecundos, porque ensancha el corazón en la esperanza y permite dar un testimonio fecundo: en efecto, abre el corazón y la mente de los que escuchan para acoger la invitación del Señor a aceptar su Palabra para ser sus discípulos. Como afirma san Agustín, los creyentes «se fortalecen creyendo».

Profesar, celebrar y testimoniar la fe públicamente

10.- Redescubrir los contenidos de la fe profesada, celebrada, vivida y rezada, y reflexionar sobre el mismo acto con el que se cree, es un compromiso que todo creyente debe de hacer propio, sobre todo en este Año.

11.- El cristiano no puede pensar nunca que creer es un hecho privado. La fe es decidirse a estar con el Señor para vivir con él. Y este «estar con él» nos lleva a comprender las razones por las que se cree. La fe, precisamente porque es un acto de la libertad, exige también la responsabilidad social de lo que se cree.

12.- No podemos olvidar que muchas personas en nuestro contexto cultural, aún no reconociendo en ellos el don de la fe, buscan con sinceridad el sentido último y la verdad definitiva de su existencia y del mundo. Esta búsqueda es un auténtico «preámbulo» de la fe, porque lleva a las personas por el camino que conduce al misterio de Dios. La misma razón del hombre, en efecto, lleva inscrita la exigencia de «lo que vale y permanece siempre.

La utilidad del Catecismo de la Iglesia Católica

13. Para acceder a un conocimiento sistemático del contenido de la fe, todos pueden encontrar en el Catecismo de la Iglesia Católica un subsidio precioso e indispensable. Es uno de los frutos más importantes del Concilio Vaticano II.

14.- Precisamente en este horizonte, el Año de la fe deberá expresar un compromiso unánime para redescubrir y estudiar los contenidos fundamentales de la fe, sintetizados sistemática y orgánicamente en el Catecismo de la Iglesia Católica.

15.- En su misma estructura, el Catecismo de la Iglesia Católica presenta el desarrollo de la fe hasta abordar los grandes temas de la vida cotidiana. A través de sus páginas se descubre que todo lo que se presenta no es una teoría, sino el encuentro con una Persona que vive en la Iglesia. A la profesión de fe, de hecho, sigue la explicación de la vida sacramental, en la que Cristo está presente y actúa, y continúa la construcción de su Iglesia. Sin la liturgia y los sacramentos, la profesión de fe no tendría eficacia, pues carecería de la gracia que sostiene el testimonio de los cristianos. Del mismo modo, la enseñanza del Catecismo sobre la vida moral adquiere su pleno sentido cuando se pone en relación con la fe, la liturgia y la oración.

16. Así, pues, el Catecismo de la Iglesia Católica podrá ser en este Año un verdadero instrumento de apoyo a la fe, especialmente para quienes se preocupan por la formación de los cristianos, tan importante en nuestro contexto cultural.

17.- Para ello, he invitado a la Congregación para la Doctrina de la Fe a que, de acuerdo con los Dicasterios competentes de la Santa Sede, redacte una Nota con la que se ofrezca a la Iglesia y a los creyentes algunas indicaciones para vivir este Año de la fe de la manera más eficaz y apropiada, ayudándoles a creer y evangelizar.

18.- La fe está sometida más que en el pasado a una serie de interrogantes que provienen de un cambio de mentalidad que, sobre todo hoy, reduce el ámbito de las certezas racionales al de los logros científicos y tecnológicos. Pero la Iglesia nunca ha tenido miedo de mostrar cómo entre la fe y la verdadera ciencia no puede haber conflicto alguno, porque ambas, aunque por caminos distintos, tienden a la verdad.

Recorrer y reactualizar la historia de la fe

19. A lo largo de este Año, será decisivo volver a recorrer la historia de nuestra fe, que contempla el misterio insondable del entrecruzarse de la santidad y el pecado. Mientras lo primero pone de relieve la gran contribución que los hombres y las mujeres han ofrecido para el crecimiento y desarrollo de las comunidades a través del testimonio de su vida, lo segundo debe suscitar en cada uno un sincero y constante acto de conversión, con el fin de experimentar la misericordia del Padre que sale al encuentro de todos.

20.- Durante este tiempo, tendremos la mirada fija en Jesucristo, «que inició y completa nuestra fe» (Hb 12, 2): en él encuentra su cumplimiento todo afán y todo anhelo del corazón humano. La alegría del amor, la respuesta al drama del sufrimiento y el dolor, la fuerza del perdón ante la ofensa recibida y la victoria de la vida ante el vacío de la muerte, todo tiene su cumplimiento en el misterio de su Encarnación, de su hacerse hombre, de su compartir con nosotros la debilidad humana para transformarla con el poder de su resurrección. En él, muerto y resucitado por nuestra salvación, se iluminan plenamente los ejemplos de fe que han marcado los últimos dos mil años de nuestra historia de salvación.

No hay fe sin caridad, no hay caridad sin fe

21.-. El Año de la fe será también una buena oportunidad para intensificar el testimonio de la caridad. San Pablo nos recuerda: «Ahora subsisten la fe, la esperanza y la caridad, estas tres. Pero la mayor de ellas es la caridad» (1 Co 13, 13). Con palabras aún más fuertes —que siempre atañen a los cristianos—, el apóstol Santiago dice: «¿De qué le sirve a uno, hermanos míos, decir que tiene fe, si no tiene obras? ¿Podrá acaso salvarlo esa fe? Si un hermano o una hermana andan desnudos y faltos de alimento diario y alguno de vosotros les dice: “Id en paz, abrigaos y saciaos”, pero no les da lo necesario para el cuerpo, ¿de qué sirve? Así es también la fe: si no se tienen obras, está muerta por dentro. Pero alguno dirá: “Tú tienes fe y yo tengo obras, muéstrame esa fe tuya sin las obras, y yo con mis obras te mostraré la fe”» (St 2, 14-18).

22.- La fe sin la caridad no da fruto, y la caridad sin fe sería un sentimiento constantemente a merced de la duda. La fe y el amor se necesitan mutuamente, de modo que una permite a la otra seguir su camino. En efecto, muchos cristianos dedican sus vidas con amor a quien está solo, marginado o excluido, como el primero a quien hay que atender y el más importante que socorrer, porque precisamente en él se refleja el rostro mismo de Cristo. Gracias a la fe podemos reconocer en quienes piden nuestro amor el rostro del Señor resucitado es compañera de vida que nos permite distinguir con ojos siempre nuevos las maravillas que Dios hace por nosotros. Tratando de percibir los signos de los tiempos en la historia actual, nos compromete a cada uno a convertirnos en un signo vivo de la presencia de Cristo resucitado en el mundo.

Lo que el mundo necesita son testigos de la fe

23.- Lo que el mundo necesita hoy de manera especial es el testimonio creíble de los que, iluminados en la mente y el corazón por la Palabra del Señor, son capaces de abrir el corazón y la mente de muchos al deseo de Dios y de la vida verdadera, ésa que no tiene fin.

24.- «Que la Palabra del Señor siga avanzando y sea glorificada» (2 Ts 3, 1): que este Año de la fe haga cada vez más fuerte la relación con Cristo, el Señor, pues sólo en él tenemos la certeza para mirar al futuro y la garantía de un amor auténtico y duradero.

25.- Las palabras del apóstol Pedro proyectan un último rayo de luz sobre la fe: «Por ello os alegráis, aunque ahora sea preciso padecer un poco en pruebas diversas; así la autenticidad de vuestra fe, más preciosa que el oro, que, aunque es perecedero, se aquilata a fuego, merecerá premio, gloria y honor en la revelación de Jesucristo; sin haberlo visto lo amáis y, sin contemplarlo todavía, creéis en él y así os alegráis con un gozo inefable y radiante, alcanzando así la meta de vuestra fe; la salvación de vuestras almas» (1 P 1, 6-9). La vida de los cristianos conoce la experiencia de la alegría y el sufrimiento. Cuántos santos han experimentado la soledad. Cuántos creyentes son probados también en nuestros días por el silencio de Dios, mientras quisieran escuchar su voz consoladora. Las pruebas de la vida, a la vez que permiten comprender el misterio de la Cruz y participar en los sufrimientos de Cristo (cf.Col 1, 24), son preludio de la alegría y la esperanza a la que conduce la fe: «Cuando soy débil, entonces soy fuerte» (2 Co 12, 10). Nosotros creemos con firme certeza que el Señor Jesús ha vencido el mal y la muerte. Con esta segura confianza nos encomendamos a él: presente entre nosotros, vence el poder del maligno (cf. Lc 11, 20), y la Iglesia, comunidad visible de su misericordia, permanece en él como signo de la reconciliación definitiva con el Padre.

(Fuente: www.catholic.net)

Por: Oscar Sarlinga | General | Comentarios (0) | Referencias (0)